La envidia, hambre espiritual

 

* Origen social y químico de la envidia*

Seguro que estos días, alguien se habrá hecho alguna de estas preguntas ¿seguirá trabajando la mujer del segundo o también le habrán hecho un ERTE? ¿Le habrá salido a la vecina más esponjoso que a mí el pastel? o ¿ porqué mi amiga aún no tiene canas si es diez años mayor? 

Mas allá de la simple curiosidad, esta necesidad de compararse con otros es un reflejo de un sentimiento que se apodera de much@s, la envidia. De hecho, esta palabra proviene del latín «invidere» y significa “poner la mirada sobre algo o alguien”.

Y es que incluso en situaciones como en este confinamiento, persiste la comparación y competición por quien tiene el balcón más bonito para salir a aplaudir, o la mejor ropa para hacer pilates en el salón.

Esta claro que la envidia, el sexto pecado capital, es el mas social de todos ellos. Pero, ¿desear lo ajeno tiene bases bioquímicas?

El origen químico de las emociones

Las emociones son un conjunto de respuestas químicas y neuronales como modos de adaptación a los estímulos recibidos.

Estas respuestas provienen tanto de mecanismos innatos del cerebro (emociones primarias) como de conductas aprendidas a lo largo del tiempo (emociones secundarias).

En otras palabras, todos nacemos y queremos sentir que nos ponen atención y nos quieren, porque nuestro cerebro festeja al generar reforzamientos positivos. Pero, este proceso neuronal es aprendido desde las primeras etapas de la vida porque el cerebro no está capacitado para sentirse devaluado o no querido. Así, conforme vamos creciendo debemos aprender a tolerar la frustración, pero no todos lo consiguen de igual forma. Como consecuencia, se va conformando nuestra personalidad dependiendo de lo vivido.

Si nuestro cerebro fuese una gran ciudad el hipotálamo sería la farmacia, puesto que es allí donde se «cocinan» todas nuestras emociones.

En ella se producen multitud de sustancias químicas –pépticos- que constituyen las neurohormonas y los neurotransmisores (mensajeros químicos) los cuales cambian el equilibrio interno de nuestro ser y son activados por cada estímulo externo recibido. 

La envidia produce placer

La oxitocina, la llamada «hormona del amor,»  es  importante en nuestra forma de comportarnos en la sociedad, pudiendo mostrar agresividad, generosidad, empatía, confianza y envidia.

Hace años en un estudio científico administrando oxitocina sintética y placebo mediante inhalación a diferentes participantes, se pudo justificar la relación oxitocina – envidia.

Primero, ofrecieron a los participantes tres puertas, y les explicaban que detrás de una de ellas había mucho dinero y si acertaban se lo podrían quedar. Además, les explicaron que competían con otras personas, aunque en realidad lo hacía contra una computadora.

Los investigadores observaron que bajo los efectos de la oxitocina los participantes mostraron una mayor envidia cuando obtenían menos dinero y mayor regocijo que los participantes que recibieron placebo, cuando ellos eran los ganadores. 

Pero mas sorprendente todavía, en otro artículo publicado por la prestigiosa revista Science, se pudo conocer que la envidia puede llegar a producirnos placer.

Mediante resonancia magnética funcional se comprobó que cuando a una persona que envidiamos tiene una desgracia –económica, personal, laboral…- nuestro cerebro reacciona liberando oxitocina y dopamina –la hormona del placer-, lo cual nos produce una sensación de bienestar. Este sentimiento es lo que en español conocemos como «regodearnos».

Sentimientos destructores de la salud

Además, cuando el cerebro siente envidia se libera dopamina y adrenalina, neurotransmisores que bloquean la corteza prefrontal, encargada del razonamiento. Como consecuencia, no entendemos lo que nos explican y podemos tomar decisiones incongruentes. 

El resultado son sentimientos de; efusividad, enojo y una conducta irreflexiva desproporcionada ante el hecho. Ademas, provoca algunas reacciones como deseo del mal ajeno, rabia, rencor, y resentimiento.

No solo eso, en el torrente sanguíneo circula una hormona corrosiva, conocida como cortisol, la hormona del estrés. De hecho, la envidia puede provocar agresividad y problemas de depresión o ansiedad.

Otros efectos negativos son;

  • trastornos del apetito, estomago y sueño.
  • Mala circulación.
  • Cansancio crónico.
  • Descuido de  tu propia vida.
  • Vivir constantemente frustrad@.
  • mala gestión de la ira.

Por lo tanto,  si se carece de empatía se promueven emociones negativas y esa es la razón que avala que la oxitocina, a veces, se comporte como un potenciador de los sentimientos sociales como la agresividad y envidia.

 ¿Quienes la sufren más y qué sienten?

Las personas envidiosas son insatisfechas que, con frecuencia, no saben que lo son. Sienten secretamente mucho rencor contra las personas que poseen algo (belleza; dinero; sexo; éxito; poder; libertad; amor; personalidad; experiencia; felicidad; etc.) que ell@s también desean pero no pueden o no quieren desarrollar.

Están permanentemente deseando lo de los demás, pues consideran que todo eso lo tienen sin merecerlo, por un golpe de suerte, sin esfuerzo, con algún tipo de trampa o favorecimiento de alguien. De hecho, si en algún momento lo llegan a obtener, esto ya no les parece satisfactorio o suficiente, sino que desean algo más, y por esta razón nunca están satisfechos con lo que tienen u obtienen. Además, sienten el deseo de que los demás fracasen en los aspectos de la vida en que son exitosos.

En lugar de aceptar sus carencias o realizar sus deseos, simplemente rechazan y desean “destruir” a aquel que, como un espejo, le recuerda su privación.

Este sentimiento, es propio de personas con complejo de inferioridad, intolerancia a la frustración o que tienen una ambición desmedida, y consiste en la sensación de amargura que genera a alguien las cosas buenas que les suceden a los demás.

Algo curioso es que las personas envidiosas son las que más necesitan alardear de lo que tienen, porque sino se sienten menos que los demás.

 

Cómo desprenderse de esta emoción

 

1-Reconoce tu envidia

Medita a solas sobre tus sentimientos más profundos e identifica los que sean de envidia o celos.

Auto-educarse sirve para dejar de sufrir esta emoción, ya que las sustancias químicas responsables de la envidia se desvanecen, la persona se calma y la corteza prefrontal puede asimilar los conceptos razonadamente.

 

 2-No te compares

La tendencia es fijarse en el “brillo social” de los demás, pero no se piensa en el esfuerzo, tiempo y dedicación que esa persona habrá invertido para llegar hasta ahí.

Además las personas no van contando sus debilidades sino solo sus virtudes,  a veces incluso para generar envidia.

 

 

 3-Valora lo que tienes

A veces, se obvian las cosas que realmente importan por cosas de menor importancia como el dinero o el reconocimiento de los demás.

Se feliz con lo que tienes y careces. El no tener lo que tienen otros no significa ser menos feliz.

 

4-Alégrate por los demás

Quien envidia, puede ser igualmente envidiado por otros, pues, aunque no lo crea, siempre habrá quien padezca peores condiciones que la suya propia. Acepta la vida de los demás  igual que la tuya.

5-Sustituye la envidia por el aprendizaje o admiración de otra persona, siendo consciente de tus propios limites.

¿La envidia es el motor del progreso?

Si reflexionáis, la sociedad no ayuda, y en concreto la publicidad y tecnología aún menos, ya que fomentan la envidia. Si todo el mundo estuviese satisfecho con lo que tiene, el consumidor no gastaría su dinero y la economía se hundiría. El hecho es que las sociedades prosperas fomentan la competitividad porque esa es la base para generar riqueza. Somos educados para que desde pequeños compitamos y podamos incluso sabotear a otros para sobresalir como los vencedores. Se fomenta tener un alto nivel social para presumir, aunque presumir sea una forma de agresión y no es bueno para la sociedad porque se generan conflictos. En su lugar se debería ayudar o no provocar  envidia en los demás.

Si alguien quiere sabe más sobre el tema, recomiendo ver un documental en Documania tv;

«Los 7 pecados capitales: 2- La envidia»

Según todo esto, lo que está claro es que la envidia destruye más a quien la carga que al envidiado.

 

Para terminar, solo recordar que;,

La envidia es un síntoma de falta de apreciación al propio valor. Cada uno de nosotros tiene algo de dar que nadie más tiene.

Y como dice Carl Jung en su libro » Psicología y religión»;

«Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos».

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