Mujer renovada a los 40

¡Fuera miedo a las hormonas!

¡Dios mío, ya me acerco a esa edad! ¿sufriré yo también esa crisis? ¿Empezaré a sufrir achaques?

Solemos leer en muchos artículos “la crisis de los 40 en la mujer”. Obviamente esto genera preocupación en las féminas cercanas a esa edad, ya que se ve como un periodo de declive. Ahora, se escucha que la crisis llega realmente cerca de los 50 con la menopausia. Pero, ¿Por qué se define como crisis?, ¿Acaso no podemos hablar de cambios o evolución mental y física?

Ante todo, las sensaciones experimentadas tienen una base química. Si lo piensas, la realidad, hecha de materia, se transforma continuamente y  la Química es la ciencia que estudia  esto.  A través de ella podemos entender  los cambios de la adolescencia, del embarazo y los periodos perimenopausia, menopausia y postmenopausia.

HORMONAS, EN EL PUNTO DE MIRA

Aproximadamente a los 45, los cambios hormonales generan transformaciones en la mujer a  nivel  mental, físico y emocional  que determinan  su vida. Es más, en este periodo de perimenopausia se dice que la mujer es tan difícil de predecir como el clima.

Sabemos que nuestra salud viene definida por nuestra genética, los factores ambientales, y nuestro estilo de vida adquirido años atrás. Sin embargo, conocer por adelantado estos cambios nos ayudara a prevenir y sobrellevar con más naturalidad esta etapa estableciendo hábitos saludables .

Ahora quizá os preguntéis, ¿Qué son  las hormonas?

Son sustancias químicas que segregadas desde unas zonas llamadas glándulas, circulan por el torrente sanguíneo hacia órganos y tejidos controlando diferentes funciones e interviniendo en importantes procesos del cuerpo. Por eso, también se les conoce como mensajeros químicos.

Las glándulas pueden ser exocrinas, es decir que segregan hormonas al exterior, como son las sudoríparas, responsables del sudor y las salivares de la saliva. Por otro lado, están las glándulas endocrinas, que secretan sustancias en el interior por la sangre a otras zonas del cuerpo y son las que se ven en la imagen de abajo.

A nivel cerebral, el hipotálamo, el principal nexo de unión con el sistema nervioso, segrega hormonas inhibidoras o estimulantes hacia la hipófisis. Ésta última, a su vez segrega sustancias hacia otras glándulas en distintas zonas del cuerpo, donde también se secretan diferentes hormonas, por eso se le conoce como glándula maestra.

Además, la hipófisis se divide en dos zonas: Adenohipófisis y Neurohipófisis. Cada una segrega sus propias hormonas regulando determinadas actividades en el cuerpo. Si te das cuenta, es como un proceso en cadena donde la casilla de salida se encuentra en nuestra cabeza.

Hormonas del ciclo menstrual y cambios emocionales

Experimentar desequilibrios hormonales y sus consecuencias es propio de nuestra evolución. Aun así, entender la relación entre los cambios de las hormonas femeninas y los trastornos cíclicos del humor puede ayudarnos a mejorar la salud mental de las mujeres.

Los estrógenos regulan la actividad del aparato genital femenino y la fortaleza ósea. Debido al declive del ciclo menstrual con la edad, éstos sufren un descenso que frena la síntesis de otras sustancias y a su vez disminuyen su disponibilidad en el sistema nervioso central y en el hipotálamo, relacionado con la emoción y la cognición. Por eso, podemos sentir nerviosismo, ansiedad, calores, molestias menstruales o musculares e incluso pérdida de memoria.

Por otro lado, la progesterona, hormona relacionada con el instinto materno, disminuye produciéndose retención de líquidos e  hinchazón. Pero sobretodo, su descenso reduce la acción de un neurotransmisor inhibitorio del sistema nervioso central, el ácido gamma aminobutírico o GABA. Esta sustancia es esencial para mantener los niveles óptimos de excitación en cada momento. Niveles bajos de GABA  están vinculados con ansiedad, depresión, esquizofrenia, trastornos del sueño e insomnio. De hecho, algunos fármacos utilizados para tratar estos trastornos, estimulan los receptores GABA.

Melatonina y Serotonina, Hormonas de la oscuridad y del humor

¿Alguna vez te has preguntado  porque nos afecta tanto los cambios de clima? Cuando los días son más cortos y las horas de oscuridad más largas, aumentan los niveles de melatonina y simultáneamente  disminuyen los  de serotonina sufriendo bajo estado de ánimo. Para entenderlo, veamos que función tienen estas hormonas.

La glándula pineal segrega melatonina cuya función principal es  regular  los ciclos de sueño y vigilia. Su secreción aumenta por la tarde-noche y disminuye cuando sale el sol.

En cambio, la serotonina, la hormona del humor, que induce la melatonina, aumenta cuando la persona se encuentra expuesta a la luz solar.

Por eso, en días nublados nuestras retinas perciben la oscuridad, la transmiten a la glándula pineal y segrega melatonina sintiendo somnolencia.  A su vez, podemos sentirnos algo deprimidos porque no se segrega tanta serotonina.

Además, los estrógenos, necesarios para la producción de serotonina en el cerebro, sufren una disminución o desequilibrio  en este periodo. Como resultado, se produce bajos niveles de serotonina, manifestándose más los síntomas asociados a ello.

Por suerte, podemos aumentar la producción de serotonina practicando deporte  y exponiéndonos a la luz solar reduciendo así la ansiedad y la depresión. Esto también, se consigue tomando alimentos ricos en triptófano, (aminoácido del que se genera serotonina y que no sintetiza nuestro organismo). Algunos son las cerezas, queso, leche, huevos, pollo, pescado o nueces.

 

Trastornos en la tiroides

La tiroides es la encargada de regular nuestro metabolismo. El descenso de estrógenos de esta etapa está relacionado con el hipotiroidismo, es decir con  un déficit de hormonas tiroideas. Incluso a veces, los síntomas de la peri menopausia pueden confundirse  con los de la alteración tiroidea y viceversa. Las revisiones médicas son clave en caso de interrupción de la menstruación, aumento de peso, fatiga crónica, insomnio, sudores nocturnos, caída de cabello o cambios en la piel. Saldrás de duda, y evitaras que empeore esta etapa.

Libertad emocional

El declive de estrógenos y progesterona evita sobreexcitar la amígdala y el córtex prefrontal. Estas zonas, cerca del hipotálamo, procesan las emociones, y las analiza respectivamente. Como resultado, la mujer se siente más equilibrada, no se ve desbordada por sus emociones y disfruta más del día.

A su vez, la hormona oxitocina, responsable del deseo sexual, disminuye. Así, la mujer deja de sentirse tan recompensada a través del cuidado de los demás centrándose en si misma.  Es una etapa de reflexión  donde la experiencia adquirida te da  mayor claridad para crear buenos hábitos.

Cambio físico

La disminución de estrógenos conlleva un descenso de vitamina D y calcio. Como resultado hay mayor exposición a sufrir osteoporosis. Esto afecta sobre todo a los huesos más porosos, que  adelgazan y se hacen más frágiles.

 

Otros cambios son la redistribución de grasa corporal, ralentización del metabolismo y cambios cardiovasculares. La masa muscular (nuestro horno quema grasas) disminuye y la grasa aumenta porque el metabolismo es más lento. No es ninguna sorpresa que se gane peso más fácilmente.

Para evitar esto, la alimentación debe ser de menor aporte calórico, tomando más calcio. Además, hay que realizar deporte para quemar calorías, fortalecer músculos y así proteger huesos.

Obviamente, los síntomas varían de una mujer a otra. Algunas tendrán que superar y  combatir molestias, otras no los sufrirán o  los soportaran mejor.

Resumiendo, lo mejor para reducir desequilibrios hormonales propios de la edad y sus síntomas es estimular el estado de ánimo. Para ello, haz ejercicio regular y ten una alimentación consciente. Recuerda que todo suma y  esta fase no es una enfermedad.

Viéndolo así ¿Por qué no llamarla etapa de plenitud?

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